En este juego, cada participante comienza dibujando un autorretrato. Para ello, se les entrega una hoja de papel y se les pide que se representen a sí mismos mediante un dibujo. No hay restricciones en cuanto a la duración o complejidad de este dibujo, lo que permite que cada uno se exprese libremente. Luego, los participantes deben escribir su nombre en su autorretrato para que todos puedan identificar quién es quién. Una vez que todos los dibujos están terminados, se exhiben juntos en una pared para que todo el grupo pueda verlos.
La segunda etapa del juego consiste en distribuir estrellas. Cada participante recibe notas adhesivas en forma de estrella o estrellas de papel hechas para la ocasión. En cada estrella, escriben un adjetivo positivo que describa a cada uno de los otros participantes. Estas estrellas se pegan luego en los autorretratos correspondientes. De este modo, cada persona recibe palabras alentadoras y positivas de los demás miembros del grupo.
Este juego es particularmente interesante en el marco de un teambuilding, ya que fomenta una atmósfera de amabilidad y reconocimiento mutuo. Alentar a los participantes a elogiarse y valorar las cualidades de los demás refuerza la cohesión del equipo y la autoestima. Cada uno se siente apreciado y reconocido por sus pares, lo que puede mejorar la comunicación, la colaboración y la moral dentro del grupo.