En este juego, los participantes se reúnen en círculo y levantan su puño derecho, listos para compartir hechos poco conocidos sobre ellos mismos. Por turnos, cada jugador anuncia un hecho interesante sobre sí mismo, como haber viajado a India, gustar de las novelas de ciencia ficción o tocar la guitarra.
Los otros participantes abren un dedo de su puño si también comparten ese hecho. Si un jugador tiene todos los dedos abiertos, sale del círculo y está salvado. Este proceso se repite hasta que solo queda un jugador. El objetivo es salir del círculo lo más rápido posible para evitar que los demás salgan antes que nosotros, lo que fomenta a revelarse más sobre temas personales. Las conversaciones que siguen permiten a los participantes aprender más sobre sus intereses comunes.
Los otros participantes abren un dedo de su puño si también comparten ese hecho. Si un jugador tiene todos los dedos abiertos, sale del círculo y está salvado. Este proceso se repite hasta que solo queda un jugador. El objetivo es salir del círculo lo más rápido posible para evitar que los demás salgan antes que nosotros, lo que fomenta a revelarse más sobre temas personales. Las conversaciones que siguen permiten a los participantes aprender más sobre sus intereses comunes.
En el marco de un team building, este juego es valioso porque favorece el descubrimiento de puntos en común entre los miembros del equipo, fortaleciendo así la cohesión y la productividad. Al compartir información personal y descubrir lo que los une, los participantes establecen vínculos más profundos y desarrollan una mejor comprensión mutua. Esto crea un entorno donde cada uno se siente escuchado y valorado, lo cual es esencial para fomentar una colaboración eficaz y un trabajo en equipo armonioso.