El principal objetivo de esta actividad es recordar y reflexionar sobre lo que los miembros del grupo o los participantes han vivido juntos, creando así una experiencia colectiva y una historia compartida. Cada individuo obtendrá una idea común de lo que el grupo ha atravesado. Esta actividad es ideal al final de un proyecto o programa para reforzar los aprendizajes, celebrar los momentos clave y crear un cierre.
Para comenzar, se prepara un largo trozo de papel (de 5 a 10 metros) que se despliega en el suelo o en una pared. Se dibuja una línea del tiempo, representando el período de un proyecto o la experiencia del equipo, con fechas y algunos eventos clave. Luego, se invita a los participantes a dibujar elementos de sus experiencias en esta línea del tiempo. Pueden incluir momentos altos y bajos de su trayectoria, ideas, altibajos emocionales, desafíos, éxitos, frustraciones, historias y sorpresas, así como todo lo que haya tenido un significado para ellos. Una alternativa es utilizar imágenes recortadas de revistas, con tijeras y pegamento a disposición. Durante esta actividad, se pone música de fondo para crear un ambiente propicio para la reflexión, y se deja suficiente tiempo para que el papel se llene tanto como sea posible.
Una vez que el mapa está terminado, los participantes caminan alrededor en silencio, reflexionando sobre las experiencias que han compartido. Deben pensar en los momentos más importantes para ellos, individualmente. Esta etapa dura aproximadamente de 5 a 10 minutos. Luego, los participantes se sientan o se colocan en círculo alrededor del mapa. Uno por uno, colocan una vela (un portavelas) o un post-it de color en el momento que ha sido el más importante para ellos y describen brevemente ese momento y su significado. Esto continúa hasta que todos los participantes hayan colocado su marcador y compartido su experiencia.
Como parte de un team building, este juego es particularmente interesante porque fomenta la reflexión personal y colectiva sobre las experiencias vividas, reforzando así la cohesión y la comprensión dentro del equipo. Al identificar y compartir los momentos significativos, los participantes toman conciencia de los desafíos y éxitos comunes, lo que puede fortalecer el sentido de pertenencia y la motivación. Esta actividad también permite celebrar los logros colectivos y cerrar un período de manera positiva y significativa, destacando las contribuciones individuales y reforzando la dinámica de grupo.