Durante una sesión de retroalimentación después de una sesión grupal, es común que las discusiones se extiendan, se vuelvan irrelevantes y pierdan su objetivo inicial. Los participantes comienzan a perder la concentración, especialmente después de cuatro o cinco intervenciones. Empiezan a mirar sus teléfonos, a observar por la ventana y se distraen, lo que se traduce al final en una pérdida de tiempo tanto para los participantes como para los organizadores.
Para remediar esto, se utiliza el método de "Retroalimentación en una respiración". El grupo se dispone en círculo. Si el grupo cuenta con más de 15 personas, se recomienda dividirlo en subgrupos de 6 a 10 participantes. El facilitador explica que es hora de dar retroalimentación sobre el tema o ejercicio discutido, y aclara que la mayoría de las personas pueden proporcionar una retroalimentación en una sola respiración, es decir, alrededor de 30 segundos. Los participantes comienzan entonces a dar sus retroalimentaciones, cada uno a su turno, respetando la regla de la única respiración.
Este método es particularmente útil cuando se dispone de poco tiempo para concluir una discusión compleja o una sesión. Además, algunos pueden tener una visión negativa de las sesiones de retroalimentación tradicionales, pero este enfoque innovador y sucinto puede captar su atención.
En el contexto de un cierre de team building, esta actividad es interesante porque anima a cada miembro del equipo a ser conciso y preciso en sus comentarios, lo que mejora la comunicación y la escucha activa. Además, el formato rápido y dinámico mantiene el compromiso de todos los participantes, haciendo la sesión más productiva y agradable. Al limitar la duración de las intervenciones, cada uno tiene la oportunidad de expresarse sin acaparar la palabra, promoviendo así una mejor cohesión y un sentimiento de equidad dentro del grupo.